[Prensa] Columna de opinión: La soledad también puede matar a nuestras personas mayores.

«Junto a la emergencia sanitaria y a la crisis económica se está gestando una crisis de exclusión social de la que poco se habla, y que para personas mayores no se resuelve con una aplicación tecnológica. Aislarlos físicamente cierra la puerta al Covid-19, pero de no implementarse medidas concretas para fomentar su integración social, les puede abrir la puerta a una vida miserable y una muerte más temprana».

Lee la columna «La soledad también puede matar a nuestras personas mayores» de nuestra investigadora postdoc, Josefa Palacios, publicada en Diario El Mercurio

 

La soledad también puede matar a nuestras personas mayores

 

Las personas mayores están entre los grupos de mayor vulnerabilidad en esta crisis. Infectadas, tienen más probabilidades de morir o de requerir hospitalización. A esto se suma su vulnerabilidad económica: sus pensiones no alcanzan y, al tener trabajar o depender de los ingresos de sus familias, la crisis del empleo les afectará igual. El confinamiento voluntario entre personas de 60 a 80 años y obligatorio para los mayores de 80 mitiga el riesgo de salud. Las medidas económicas apuntan a mitigar el riesgo económico. Pero aunque logremos mantenerlos sin Covid y con ingresos, esta crisis acentuará una tercera vulnerabilidad: el riesgo de exclusión social.

 

El confinamiento acrecienta la soledad, factor de riesgo en la disminución de la calidad de vida, el bienestar y la salud, de enfermedades crónicas, ansiedad, depresión, alcoholismo, demencia y suicidio. En personas mayores, tanto el Covid-19 como la soledad matan.

 

Los más jóvenes hemos conciliado aislamiento social con integración a través de la tecnología. Nos sentimos más cerca compartiendo fotos, videos y mensajes de voz o reuniéndonos con amigos por Zoom. Otros siguen trabajando, manteniendo por ahí, contacto social.

 

La brecha digital entre personas mayores impide una integración social mediada por pantallas. Muchos mayores de 60 años, y sobretodo aquellos de menor nivel socioeconómico, nunca se han conectado a internet. Solo uno de cada diez mayores de 80 años participa en alguna red social. Particularmente en riesgo están el medio millón de personas mayores que viven solas y que ya no pueden salir a la calle, interactuar con vecinos, amigos o familia.

 

Junto a la emergencia sanitaria y a la crisis económica se está gestando una crisis de exclusión social de la que poco se habla, y que para personas mayores no se resuelve con una App. Aislarlos físicamente cierra la puerta al Covid-19, pero de no implementarse medidas concretas para fomentar su integración social, les puede abrir la puerta a una vida miserable y una muerte más temprana.

 

No es tiempo de distribuir smartphones a quienes no lo tienen, sino de buscar soluciones para apoyar el contacto y contención resguardando protocolos de salud. SENAMA tiene el mandato de apoyar este tipo de medidas, pero su presupuesto es bajo y su modelo de gestión genera dificultades para implementar soluciones rápidas y en todo el territorio. Es tiempo de ampliar sus facultades y presupuesto, fortalecer Fono Mayor e ir más allá, realizando un catastro de personas mayores confinadas y brindarles apoyo, en conjunto con las organizaciones socialescentradas en estos temas. También es tiempo de que el sector privado y los medios de comunicación, al menos, apoyen programas de recreación y esparcimiento en radio y televisión que promuevan el ejercicio en casa y la nutrición sana. Y entre todos nosotros, esta tarde y los días que siguen, llamar seguido a las personas mayores de nuestro círculo y buscar con ellos soluciones para su mayor bienestar en tiempos de confinamiento.

 

Lo cierto es que esta vulnerabilidad social existía antes de la pandemia. Las medidas para enfrentarla ameritan soluciones adaptadas a la contigencia, pero que perduren en el tiempo y avancen una responsabilidad más equitativa entre el Estado, la comunidad y la familia para con nuestras personas mayores.

Josefa Palacios

Investigadora postdoc Núcleo MLIV

 

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